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Declaración del artista

Luis Carlos Cifuentes es un artista plástico y diseñador gráfico, santandereano. Fue director de arte de diferentes publicaciones impresas como la revista Soho y Gatopardo.  Su formación como autodidacta le ha permitido llegar a los materiales desde otro punto de vista, revitalizando el mensaje que existe en el material y alejándose de los medios ortodoxos y clásicos de la pintura y de la escultura con el fin de incursionar con ingredientes y materiales más afines a otros usos pero que pueden maximizar el poder del mensaje que el artista desea transmitir.

Desde su propia iconografía personal,  el artista crea en un universo pop, un homenaje a la cultura popular con las series Tropipop y Sinestesia, esta última como un homenaje a un arte hermano de la pintura en la que pretende representar los colores de la música a través de retratos expresionistas.

Con una sensiblididad social presenta en el 2015 la serie ‘Retratos hablados’, la cual utiliza como marco el formato clásico que las autoridades de policía emplean para obtener un testimonio e identificar al sospechoso de un delito. El formato, en este caso se convierte en un medio de denuncia de aquellos crímenes en los que tuvieron relación agentes de la fuerza pública y es una pregunta abierta para la sociedad, sobre hasta dónde puede llegar el uso de la fuerza y las armas del estado.

En la serie ‘Esparcible’  representa personajes de carne y hueso del conflicto colombiano generado por el desplazamiento de campesinos o la violencia callejera retratada en un plato. O utilizando la critica política al representar al Presidente Juan Manuel Santos en un retrato hecho con mermelada. El artista se encuentra en permanente exploración del mundo que lo rodea. Los materiales, las texturas en las que busca encontrar respuestas o plantear preguntas a una sociedad llena de procesos complejos y soluciones inmediatas que no permite reflexionar sobre el origen de cada alimento que consumimos.

“Vengo de un aprendizaje no académico, también vengo de trabajar mucho tiempo en lo digital. Cuando empecé de nuevo a pintar, quise experimentar con los materiales y sus posibilidades, darle a cada material su papel en la obra, que haga parte del lenguaje y la comunicación del mensaje, me gustaba por ejemplo regar las acuarelas y dejarlas mezclarse de una forma arbitraria. Aprovechar la densidad del acrílico y del óleo para empastarlos y hacer visible su volumen. En esa búsqueda me pasé del taller a la cocina y empecé a explorar las posibilidades que pueden tener esos materiales más allá de que puedan conservarse como obras duraderas. Encontré también que las redes sociales le daban esa durabidad y el  alcance que necesitaban esas obras efímeras”